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puzzleTERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

La terapia cognitivo conductual es una forma de psicoterapia que combina terapias cognitivas y conductuales con el objetivo de ayudar a las personas a cambiar su forma de pensar, sentir y comportarse. A diferencia de otras formas de psicoterapia, la terapia cognitivo-conductual se centra específicamente en los problemas y dificultades que enfrentamos en el presente, no en el pasado. La terapia cognitivo conductual se centra en los pensamientos, creencias y actitudes que tenemos (nuestros procesos cognitivos) y su interacción con nuestro comportamiento para crear nuestros problemas emocionales. Fundamentalmente, la terapia cognitivo conductual se basa en la teoría de que no son los propios acontecimientos los que nos molestan, lo es el significado que les atribuimos. La terapia cognitivo conductual nos ayuda a ver la explicación alternativa y disfrutar de los beneficios de ver los acontecimientos de manera diferente.

SISTÉMICA

La terapia sistémica centra su atención en el contexto de las relaciones familiares y grupales en el que las personas viven. La forma de pensar de la familia se ve como algo dinámico. Los objetivos terapéuticos se centran frecuentemente en crear cooperación y alianzas en la familia; identificar problemas que aumentan el estrés familiar y del paciente, de forma que se puedan establecer elementos de corrección; identificar recursos del paciente, la familia y la red de apoyo, de manera que se puedan potenciar.

TERAPIAS DE ACEPTACION Y COMPROMISO

TAC es un método cognitivo-conductual de la psicología que nos enseña a identificar, y a aceptar nuestros pensamientos, sentimientos y conductas. Un supuesto fundamental de la TAC es que el dolor y el sufrimiento son una parte normal e inevitable de la experiencia humana y que es nuestro intento de controlar y evitar estas experiencias las que en realidad llevan al sufrimiento a más largo plazo. En consecuencia, lo que nos enseña la TAC es  aceptar lo que está fuera de nuestro control. El objetivo del tratamiento no es eliminar ciertas partes de nuestra experiencia, sino más bien aprender a lidiar con acontecimientos dolorosos. Durante el tratamiento se enseñan las habilidades necesarias para reconocer, recontextualizar y, finalmente, aceptar los hechos, y desarrollar una mayor claridad sobre qué valores son importantes para uno mismo y comprometerse con el cambio.